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Mancha Natural 

Es una reflexión sobre la ornamentación natural. Una serie de jarrones de cerámica blanca y muy porosa se depositaron en lugares singulares en plena naturaleza y durante un año fueron colonizados por musgos y líquenes creando micropaisajes que evidencian el poder de la naturaleza para apropiarse de lo artificial. La primera versión fue desarrollada en un workshop dirigido por Martín Azúa en la École de Beaux-Arts de Saint Étienne, .

Fotografías: Daniel Riera, Martín Azúa

Exposiciones: “Biennale internationale desing 98”, Saint-Étienne, Francia. “Design etc, Open Borders; Amsterdam”, Droog Design /  Lille 2004

Domus December 2000 / Francesca Picchi

Martín Azúa, pertenece a la corriente de pensamiento que considera los métodos experimentales como parte esencial del diseño. Por ello, explora radicalmente un tema que es un clásico de las escuelas de artes aplicadas: la relación entre el ornamento y las formas naturales. En los últimos años, la decoración ha sido un caballo de batalla del diseño. La reacción al modernismo ascético consistió en revestir las superficies de los objetos con signos abstractos y colores químicos. Cuando el posmodernismo de este tipo se agotó, se produjo una renovación. Se cuestionó el significado de los signos, centrándose en las culturas más antiguas o, al menos, en aquellas que parecían no haber sido contaminadas por el mercado de consumo.

Los jarrones de Azua expresan una reflexión radical sobre el tema de la decoración de inspiración natural, acudiendo a la fuente directa de toda inspiración: la naturaleza. Los manuales tradicionales de diseño decorativo instaban al artista-decorador a reproducir la naturaleza, no tanto para imitar su apariencia como para descubrir las leyes ocultas que les permitieran establecer un nuevo «sentido del orden». Pero en la obra de Azua el tema «portante» de la decoración se injerta en otro elemento implicado en la apariencia cambiante de las cosas: la pátina del tiempo. Ha confiado una serie de jarrones de cerámica blanca muy porosa a la que, a través de su sensible superficie, registra la acción erosiva del agua y se coloniza rápidamente por minúsculos organismos vivos como líquenes y musgos. Sin ningún interés por el estilo, Azua pretende llevar a cabo experimentos similares con este tipo de decoración «natural» en diversos entornos y en distintas partes del planeta. No es tanto el jarrón en sí lo que le interesa, sino la búsqueda de abarcar superficies a mayor escala: pavimentos y revestimientos arquitectónicos, por ejemplo, podrían diseñarse de forma que aceptaran la acción del tiempo, el entorno y los procesos naturales.