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El falso conflicto entre artesanía y diseño. 

Mueble: territorio, tradición y Nueva Artesanía. 

Associació per a l’Estudi del Moble y Museu del Disseny de Barcelona, 2023, Martín Azúa, p. 19-26, Barcelona. 2024. 

Resumen 

En este pequeño texto escrito desde la más absoluta subjetividad, propia de haber estado involucrado en múltiples proyectos de colaboración entre artesanía y diseño en los últimos veinte años, me quiero centrar en dos cuestiones: el papel no reconocido de la artesanía como aliada para la innovación en el ámbito del diseño y la absurda limitación del «Hecho a mano». El objetivo es desmontar ciertos tópicos que creo que, de diferentes maneras, empobrecen las posibilidades de colaboración entre ambas disciplinas. 

Palabras clave: artesanía, diseño, colaboración, innovación, materiales, tecnología 

Artesanía y diseño aliados para la innovación 

Habitualmente, cuando se habla sobre artesanía y diseño, se suele dar a entender que la colaboración entre ambas disciplinas es algo moderno y novedoso, pero no se suele contar que la artesanía ha sido históricamente una aliada para la innovación en el ámbito del diseño. Entre diseñadores y artesanos existe una barrera de desconfianza construida a base de prejuicios y desconocimiento de una historia repleta de ejemplos de colaboración entre ambas disciplinas. Si queremos buscar el origen de esta falsa polémica, quizás nos tengamos que remontar a los orígenes del diseño. El diseño surge de la separación entre la idea y la ejecución. La ejecución comenzó a ser industrial y la producción artesanal dejó de tener vigencia en los productos de gran consumo. Se consideró que la fabricación industrial se imponía a la artesanal por cuestiones de capacidad de producción y precio. Se tiende a pensar que la industria abocó a la artesanía a un papel muy secundario, pero no la eliminó. De hecho, los primeros diseñadores ya vieron en la artesanía una oportunidad para reflexionar sobre cuestiones éticas y de calidad. Desde entonces la artesanía ha tenido ese papel no reconocido de ser un instrumento para la innovación y la reflexión dentro del ámbito del diseño. Si nos pusiéramos a enumerar la infinidad de diseñadores que han trabajado con recursos artesanos a lo largo de la historia de la disciplina, la lista sería tan extensa como relevante. El diseño se ha servido de los recursos industriales para los productos de gran consumo, pero ha seguido utilizando recursos artesanos en el ámbito de la creación. Me gustaría ver reconocidas esas aportaciones en piezas clave de la historia del diseño, que se han documentado poco, debido a que, en mi opinión, las ideas y el concepto se han considerado de un rango superior a la resolución técnica de una pieza.Esta polémica se da en nuestro país especialmente cuando se presenta al diseñador como una especie de mago que moderniza la artesanía. Esto no ocurre en otros países como Suecia, Finlandia, Francia o Italia, donde la artesanía tiene un reconocimiento igual o mayor que el diseño.

¿Hecho a mano? 

Según la historia más aceptada, la producción industrial y el diseño tomaron el relevo a la producción artesanal, pero esto no fue un proceso repentino ni tampoco afectó a todos los ámbitos de producción por igual. En épocas previas a la Revolución Industrial, la artesanía había asumido cambios para adaptarse a la demanda cada vez más creciente de objetos. Frente a la idea de que la artesanía no utilizaba máquinas, la realidad nos dice que los artesanos se han servido de herramientas y recursos técnicos para mejorar la producción en calidad y tiempo. Este proceso está muy bien explicado en La mecanización toma el mando, de Siegfried Giedion. Muchos artesanos se transformaron en operarios en las fábricas y, en algunos casos, eran mano de obra cualificada, ya que tenían una experiencia previa en un oficio relacionado con el material o la técnica de fabricación. Estos técnicos artesanos se fueron especializando en ciertos aspectos de la producción y perdieron el control sobre todo el proceso, pero conservaron la cultura material de su antiguo oficio. El saber hacer artesanal continuó vivo integrado en las empresas, sobre todo, en lo relativo al conocimiento de los materiales tradicionales. Hoy en día el prestigio de ciertas empresas del sector del mueble se apoya en los acabados artesanos de sus piezas, aunque la mayor parte de su proceso de fabricación sea industrial. Las empresas de referencia italianas de mueble tapizado realizan sus productos con espuma inyectada pero la fase de tapizado está supervisada por maestros tapiceros. 

La artesanía continuó viva también en entornos rurales de países industrializados y, por supuesto, en países y lugares donde la industrialización no terminó de llegar. Es curioso, por ejemplo, el balance que hicieron algunos críticos en la comparación entre productos industriales y objetos artesanos en las sucesivas exposiciones universales tras la Revolución Industrial. Era evidente el contrapunto que suponían los objetos artesanales, sobre todo asiáticos, con criterios de calidad material y estética a favor de lo artesano. La decoración con medios industriales es barata, ya que se multiplica a través de moldes y troqueles, con el fin de que el valor percibido del producto sea más alto. La decoración artesanal implica esfuerzo, talento y tiempo. Se generó así una crisis del sistema de valores. El mundo estaba deseoso de inaugurar una nueva era y superar el periodo anterior, pero lo cierto es que los primeros diseñadores encontraron en la artesanía un referente en la búsqueda de la calidad frente a los productos baratos de las máquinas, y también un posicionamiento ético en relación con el trabajo. 

Hace algunos años, Toni Cumella, en el transcurso de una visita a su taller, me dio una generosa y positiva definición sobre la artesanía contemporánea: la artesanía es I+D+T, (investigación, desarrollo y tradición), así de simple y contundente. Toni es hijo y nieto de ceramistas, entre muchos proyectos ha realizado colaboraciones con reconocidos estudios de arquitectura de todo el mundo, desarrollando cubiertas y revestimientos complejísimos en cerámica. En su taller hay máquinas sofisticadas: brazos robóticos, controles numéricos, pero solo puede desarrollar ese tipo de proyectos gracias a su conocimiento del material cerámico que le viene dado por la tradición familiar. Hay que contemplar la artesanía como una relación no interrumpida con la tradición, como un link que acumula un conocimiento material y tecnológico, que ha ido evolucionando y seguirá desarrollándose en el futuro. ¿Por qué asociar la artesanía al manido y simplista «hecho a mano»? Los artesanos han utilizado y utilizan herramientas ¿Por qué autolimitarse en relación a la tecnología? Es el único sector donde veo este posicionamiento. Los ceramistas actuales ya no trabajan con arcilla, utilizan pastas cerámicas desarrolladas con especificaciones técnicas adaptadas a cada necesidad, utilizan hornos programados que tratan los ciclos de temperatura de forma precisa para conseguir resultados, en otros tiempos inimaginables. 

En un encuentro con artesanas bordadoras al que asistí en la isla de San Miguel, en las Azores, plantearon su disgusto porque algunas marcas de ropa muy conocidas recurrían a ellas para desarrollar prototipos que luego se producían a máquina. Ante ello, me planteo una pregunta: ¿Será el mismo resultado el obtenido por la persona que opera una máquina de bordar que el obtenido por una artesana que, después de haber hecho el prototipo, se responsabilice de la producción mecanizada de su trabajo? O mejor aún: por una artesana que ponga toda su experiencia en el bordado tradicional al servicio de la producción mecanizada. Con esto no quiero decir, por supuesto, que no se puedan hacer trabajos de bordado con aguja, hilo y un bastidor, algo que tiene todo el sentido en la realización de prototipos, piezas únicas o series muy cortas, pero no para una gran producción. En definitiva, ¿qué pasa cuando se complementa el saber hacer tradicional con las posibilidades tecnológicas actuales? La artesanía tiene que superar el manido «hecho a mano» para abrirse un futuro que será prometedor en cuanto se sepa preservar la tradición sin renunciar a la evolución, algo que, aunque pueda parecer una contradicción, no lo es. Un avance técnico no tiene porqué borrar lo anterior, sino que simplemente amplía el abanico de posibilidades de producción. En un mundo diverso y rico en culturas materiales no nos tenemos que dejar empobrecer por una tecnología globalizadora que sustituya todo lo demás. La artesanía tiene un gran papel que desarrollar en el futuro, donde el uso sensible e inteligente de los materiales y recursos son la clave de la supervivencia. El mundo no se salvará con ideas románticas de otras épocas, sino con el saber acumulado y el desarrollo futuro de nuevas herramientas y tecnologías. 

Colaboración artesanía diseño 

Si nos trasladamos a la actualidad, un paso previo a la colaboración entre artesanía y diseño es la identificación de los agentes que van a colaborar, ya que hay muchos tipos de diseñadores y artesanos. ¿Qué es la artesanía? ¿Qué es el diseño? Las definiciones suelen acotar, pero es en los límites donde se producen las peculiaridades más interesantes. He tenido la oportunidad de conocer y colaborar con diferentes perfiles de artesanos, y cada uno de ellos implica un acercamiento y contexto diferentes. Si la relación entre empresas y diseñadores se rige por contratos formales, las relaciones entre diseñadores y artesanos tienden a ser informales, lo que genera una confusión en el reparto de responsabilidades, beneficios y reconocimiento. 

En muchos programas públicos para la promoción de la artesanía, se recurre a los diseñadores como magos que modernizarán la artesanía haciéndola contemporánea. Se suele tratar a los artesanos como un colectivo homogéneo del que se desconocen sus necesidades concretas, y se crean expectativas que casi nunca se cumplen. Cualquier colaboración debería estar «muy bien diseñada», para lo que se deberían tener en cuenta al menos estos principios básicos: definición del ámbito del proyecto, objetivos, metodología, acuerdos y obligaciones, reparto de beneficios, autoría y créditos del proyecto. 

Creo que las circunstancias actuales están llevando a muchos diseñadores hacia una sensibilidad que está muy próxima a los valores tradicionales de la artesanía: honestidad y rigor en el uso de los materiales, y una conciencia del valor del trabajo y la importancia del impacto local. 

Como diseñador, siempre me he sentido atraído por la artesanía, que ha sido para mí el contrapunto perfecto al trabajo con las empresas. Se trata de proyectos de pequeño formato, casi siempre de iniciativa personal, con la finalidad de generar piezas para las exposiciones en las que he participado, o como una alternativa viable de producción para encargos de diferentes tipos. Para mí, colaborar con artesanos es conocer a personas con un alto grado de especialización. Normalmente llegas a ellos con un primer encargo, pero pronto la curiosidad te lleva a saber más de ellos y a interesarte por lo que hacen, lo que les motiva. Estos encuentros son muy inspiradores para mí como diseñador y son el detonante de nuevas colaboraciones más participativas por ambas partes. Normalmente les explico qué es lo que me gustaría hacer y dejo que me propongan materiales y soluciones. Y en ese punto vuelvo a rediseñar y armo el proyecto con ambas sensibilidades. Colaborar es dialogar, evidentemente tenemos diferentes habilidades y responsabilidades sobre el proyecto. Yo me ocupo de la conceptualización, la formalización, la narrativa, ellos de la elección de materias, procesos de producción y resolución técnica de la pieza. Es un proceso en un continuo diálogo que genera interacciones y modificaciones en ambas partes, y así finalmente es un proyecto conjunto. 

En el desarrollo de la actividad profesional hay pocas oportunidades para la reflexión crítica sobre nuestro propio trabajo. Los proyectos se suceden, la experiencia se acumula, pero raramente sacamos unas conclusiones que se puedan compartir. La colaboración entre artesanos y diseñadores es un ámbito con mucha historia y posibilidades futuras. Nos queda mucho camino por recorrer en el desarrollo de metodologías que nos ayuden a interactuar sin prejuicios. La artesanía y el diseño tienen muchos aspectos en común, han sido aliados para la innovación en temas de calidad, ética e identidad y seran los encargados de preservar la diversidad cultural, material y tecnológica en un futuro que tiende a la globalización y la uniformidad.